miércoles, 29 de mayo de 2013

Ronda

Todo empezó el día antes cuando fui con María José y con Sara a comprar la comida para el día siguente. Compramos chucherías, bebidas... Cuando llegue a mi casa fui a cojer la mochila y me puse a prepararla. Coji todo lo que se me ocurría: Pañuelos, toallitas, las bebidas, la chuche, el movil, los auriculares y muchísimas cosas más que ya ni me acuerdo. Por fin llegó el día y se notaba que nos íbamos de excursion porque estábamos todos de pie y con las mochilas puestas con ganas de irnos, no como otros dias que estamos todos sentados muy cansados y las mochilas tiradas por ahí. En cuanto tocó entramos en la clase aunque entramos para nada porque nada más abrir la puerta el maestro nos mando para el autobús. Cuando los maestros hicieron recuento para ver si estábamos todos el autobus arrancó y nos pusimos rumbo a Ronda. A la ida estaba todo el mundo muy animado y cantando y escuchando música. Paramos para desayunar en un bar que había por la carretera, los alumnos nos sentamos fuera que por cierto hacia mucho frío, bueno a lo que iba, nos sentamos en las sillas y mesas de fuera y los maestros se pusieron dentro. Cuando íbamos para el autobús paro uno llenos de japonenes o chinos, no se lo que eran, pero había muchísimos. Ya llegamos a Ronda donde parábamos cada dos por tres en tiendas y kioskos para comprar chucherías y regalos para la familia. Había muchísimos balcones y pendientes. Entramos en un museo de la prehistoria donde había unos muñecos que daban muchsimo miedo. Antes de ir al museo nos paramos con un japonés que era clavadito al del Gangnam Style, allí nos pusimos a hecharnos fotos con el chino y a bairlales sevillanas. En Ronda también había muchos chinos y japoneses. ¡Por todas partes! Claro que también había extranjeros y turistas de todas partes del mundo: Ingleses, Alemanes, Españoles, etc. Cuando salimos del museo nos paramos a comer y nos pusimos a dar una vuelta por allí cerca mientras los maestros almorzaban también. Ya acabado el almuerzo, Don Tomás decía de ir a los baños árabes pero al final mucha cuesta para arriba cuesta para abajo para nada. El día estaba nublado y lluvisqueando. La última parada antes de irnos fue al parque de allí donde había un estanque de patos al que todos le echábamos trozos de pan y sacábamos fotos. Allí merendamos y nos fuimos ya oara la estación de autobuses donde estaba esperandonos el nuestro. El viaje de vuelta fue más tranquilo ya que todos estábamos cansadisimos, algunos hasta tenían fatiga y vomitaban. Por fin llegamos. Llegue super molida pero valió la pena porque me lo pase genial.

1 comentario: