viernes, 21 de marzo de 2014

John Carlin, Periodista


John Carlin (Reino Unido, 1956) es periodista, especializado en Política y Deportes, y escritor. Fue corresponsal en Sudáfrica para 'The Independent' de 1989 a 1995. Actualmente vive en España y trabaja para el diario 'El País'. Es autor de 'El factor humano' (Seix Barral), libro en el que se basó la película 'Invictus', de Clint Eastwood, sobre la final del Mundial de Rugby de 1995, que ganó Sudáfrica después de muchos años de boicot deportivo por el Apartheid.
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En el verano de 2010, además de que España fuera la campeona del mundo, el planeta pudo comprobar cómo Sudáfrica, sede del Mundial, no tenía nada que ver con la misma que, dos décadas antes, había finiquitado la vergüenza. La misma que obligaba, por ley, a ser racista. La que prohibía que blancos y negros pisaran las mismas playas o que el 85% de la población pudiera elegir a sus líderes en las urnas. El 11 de febrero de 1990, Nelson Mandela salió de prisión tras 27 años en la sombra y el 17 de junio de 1991 se votaron las leyes que supusieron el fin del Apartheid. En sólo 20 años, Sudáfrica ha pasado de tener una «terrible y épica singularidad» a sufrir «los mismos problemas que el resto»: crisis económica, necesidad de mejorar el sistema educativo, el sanitario, combatir la corrupción política…
Quien hace este análisis conoce muy bien aquella realidad y ésta. El periodista John Carlin (Reino Unido, 1956) fue enviado en 1989 a Johanesburgo como corresponsal de su diario de entonces, 'The Independent', y, según describe, viajó a otro planeta: «Fue una experiencia surrealista; es una palabra que se usa demasiado, pero en este caso puede decirse así», recuerda sobre las vivencias que marcaron su desarrollo profesional. «Nunca había estado en un país en el que el racismo estuviera legalizado. Si salías al campo todavía era más claro: al poblado blanco y al negro les separaban solo 500 metros. Donde estaban los blancos había jardines, árboles, flores, casas bonitas, buenos coches, piscinas… cruzabas esos 500 metros y veías chabolas, calles sin pavimentar, no había árboles ni flores ni pájaros». Su parada anterior había sido Guatemala y ahí también había «un apartheid nefasto y brutal, pero por lo menos lo disimulaban; en Sudáfrica había una terrible honestidad».

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